
La Franja y la Ruta: la proyección de China en Argentina
Por Felicitas Berón Gareis
Felicitas Berón Gareis es estudiante de Derecho (UBA) y miembro de Nodo Sur, con interés por la investigación sobre el rol de la legislación para la gestión eficiente de recursos estratégicos, integrando una perspectiva de política internacional comparada.
Introducción
Belt and Road Initiative (BRI) es el más influyente proyecto de desarrollo económico global de la historia reciente. En 2013, no mucho después de ser electo, el presidente Xi Jinping dio lugar a una ambiciosa propuesta con central énfasis en el desarrollo de las relaciones diplomáticas del país con el mundo. Tomando como inspiración la antigua ruta de la Seda, La Franja y la Ruta es una infraestructura masiva que conecta al gigante asiático con más de 150 países de oriente y occidente, destinando extraordinarios capitales a inversión y desarrollo en países con recursos valiosos pero ineficientes en términos de infraestructura. Configura, además de una red comercial, un sistema de proyección de poder sobre territorios críticos.
El rol de asistente financiero del gigante asiático no es novedoso, desde la proclamación de la República Popular en los 50s los proyectos de inversión internacional han sido un recurso para tratar su exceso productivo. Pero, a diferencia de iniciativas históricas, la BRI apunta también a aumentar su influencia y poder de decisión en nodos logísticos y tecnológicos claves, desde puertos hasta bases de investigación científica, especialmente en regiones estratégicas como el Atlántico Sur y la Antártida.
No obstante, el optimismo inicial, a la fecha no son escasos los cuestionamientos respecto al éxito del “sueño chino”. Habiendo invertido más de 1 trillón de dólares y en miras de enriquecer su influencia diplomática, militar y política en occidente, China se convirtió en el principal acreedor de muchos países en desarrollo. Los problemas de deuda no resultan extraños a planificaciones de tal escala y varios países enfrentan ahora situaciones de default o riesgos semejantes. Italia, el único país del G7 involucrado, replanteó su adhesión por el escaso retorno estratégico frente al aumento de la dependencia externa.
A raíz de estas circunstancias financieras, sumado a las polémicas ambientales y la preocupación del norte global en decadencia, se ha manifestado una propensión en el proyecto de priorizar las magnitudes por sobre la aptitud de sus inversiones y actuar con manifiesto desinterés en los riesgos estratégicos involucrados.


La incorporación de Argentina
Tras haber iniciado negociaciones durante la presidencia de Mauricio Macri, fue en febrero de 2022 cuando Argentina se incorporó formalmente a la iniciativa, en el marco de la visita del presidente Alberto Fernández a la República Popular China por el 50° aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. El esquema de financiamiento de la Franja y la Ruta para Argentina se estructuró en dos tramos diferenciados: un primer paquete por aproximadamente USD 14.000 millones, vinculado al Diálogo Estratégico para la Cooperación y Coordinación Económica, y un segundo paquete por alrededor de USD 9.700 millones, condicionado a la presentación de proyectos en un grupo bilateral ad hoc.
El objetivo declarado era impulsar infraestructura crítica para reducir costos logísticos, potenciar la competitividad exportadora y desarrollar sectores de mayor complejidad tecnológica. Sin embargo, varios de estos proyectos se sitúan en territorios geoestratégicos -como la Patagonia o la frontera antártica- donde Argentina mantiene disputas históricas y responsabilidades soberanas. A esta arquitectura financiera se sumaron acuerdos en energía nuclear, cooperación espacial y economía digital, así como el reforzamiento del swap de monedas, que funcionó como sostén de reservas más que como instrumento de inversión real.
El primer tramo efectivamente respaldó obras ya en ejecución—como las represas de Santa Cruz y el Belgrano Cargas—, aunque con ritmos dispares, renegociaciones y frenos ambientales o administrativos. En cambio, el segundo paquete nunca alcanzó plena implementación: varios proyectos quedaron sujetos a aprobación final o directamente congelados debido a cambios políticos internos, incertidumbre macroeconómica y la necesidad de aval nacional para inversiones en áreas con implicancias en defensa, comunicaciones estratégicas y control del Atlántico Sur.




Proyectos sensibles: ciencia y control del territorio
Base Espacial en Neuquén
El presidente Xi Jinping ha asignado gran relevancia a proyectos espaciales, afirmando que dicha industria sirve a su estrategia nacional. La conectividad espacial es un componente declarado de la BRI: China busca controlar la infraestructura del futuro. En Julio de 2012 iniciarían las negociaciones entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales de Argentina (CONAE) y la Agencia de Lanzamiento y Control de Satélites de China (CLTC) para construir una estación de seguimiento, comando y adquisición de datos de naves espaciales, equipado con una antena de 35 metros de diámetro también dedicada a la exploración del espacio profundo, es decir, más allá del sistema lunar-terrestre. Desde su puesta en marcha cinco años después, Espacio Lejano ha sido administrado con escasa o nula supervisión del gobierno argentino. El contrato entre ambos gobiernos incluso estipula que Argentina “no interfiera ni interrumpa” las actividades realizadas en la estación, lo que ha alimentado los rumores de espionaje y supuestas actividades militares.
En 2014, durante la administración de Cristina Fernández de Kirchner, se gestó un acuerdo para establecer una estación espacial en la provincia de Neuquén. El acuerdo fue pactado a 50 años y establecía exenciones impositivas y habilitaba el movimiento de mano de obra china, bajo las normas laborales de dicho país en territorio nacional.
Estos desarrollos científicos a gran escala constituyen una herramienta innovadora para la inserción de Argentina a la exploración científica y tecnológica a mayor escala. Es reflejo de un marco de cooperación internacional que en presencia de un nuevo horizonte multipolar podría resultar beneficioso. No obstante, a diferencia de otras agencias, la Administración Nacional del Espacio China se encuentra eclipsada por las fuerzas armadas: la CLTC depende directamente del Ejército Popular de Liberación (EPL).
Más allá de las suspicacias en torno al doble uso de estas instalaciones en el territorio, cabe preguntarse cómo estas grandes inversiones en tecnología e infraestructura afectan la soberanía financiera y territorial de nuestro país. La opacidad de las actividades y de la redituabilidad que importan para China estos proyectos en el marco del BRI eleva nuevos debates en torno a las prioridades y amenazas a los intereses nacionales argentinos.


Puerto multipropósito en Tierra del Fuego
Otra muestra de la expansión de China sobre el hemisferio sur es el proyecto de un puerto multipropósito en Tierra del Fuego a cargo de la empresa Shaanxi Chemical Industry Group Co. Ltd. Los puertos son pilares de la ruta marítima a la que alude el propio nombre del BRI. En 2023, el gobernador de Tierra del Fuego Gustavo Melella ratificó el decreto provincial 3312/22, que habilitaba la construcción de la base naval.
Una vez puesta en marcha una central termoeléctrica e instalaciones de gas necesarias –recurso presente en la provincia-, el decreto previó una inversión de USD 730.000.000 para la segunda etapa del proyecto, destinada a “la construcción de la planta industrial para producir 450 mil tn de amoníaco sintético y 800 mil tn de urea granulado”. Tales químicos son usados en la producción agraria como pesticidas y fertilizantes respectivamente. En las siguientes cláusulas se enfatizaba en el empleo de materias primas y mano de obra fueguinas y destinar lo producido a fin de sustituir las importaciones y aumentar el valor agregado de las materias primas locales.
En su momento, el senador Julio C. Martínez elevó varios cuestionamientos en un proyecto de declaración.
“A especialistas del sector portuario les llamó la atención que se impulse un nuevo puerto en aquella ciudad teniendo en cuenta que ya hay uno del sector privado con capitales argentinos y financiación extranjera en marcha, e indican que hacer un puerto en Tierra del Fuego no es rentable, ya que no hay volumen, escala, ni una inversión que lo justifique.”
Continúa señalando la relevancia estratégica de Tierra del Fuego por su cercanía con las Islas Malvinas, la proyección a la Antártida y el control del paso bioceánico, y expresó su desconfianza sobre las actividades de la estación espacial en Neuquén, complementando su posicionamiento escéptico y afirmando ambos proyectos como una “peligrosa cesión de soberanía con consecuencias difíciles de mensurar”.
Estos reclamos se replicaron a esferas del poder ejecutivo y las múltiples controversias llevaron a la discontinuación de la construcción del puerto, junto a otros proyectos del BRI.


Conclusión:
Es complejo establecer una posición tajante en cuanto a la preferencia de un inversor sobre otro, particularmente en un contexto global de puja entre potencias por el manejo de los recursos en su más amplio sentido. Los países como Argentina, con situaciones económicas endebles y con flagrantes cesiones de soberanía en beneficio de un aberrante número de empresas y Estados ajenos, se enfrentan a varias disyuntivas. Por un lado, prima la necesidad de fondos e infraestructura como condición necesaria para cualquier proyección de desarrollo y saneamiento financiero. En este sentido, BRI se presenta como una propuesta que podría solventar esas carencias y facilitar la explotación de los recursos de forma eficiente.
Por otro lado, los hechos demuestran que nuestro territorio es enormemente apreciado por su proyección geográfica y utilidad militar. La vulnerabilidad de nuestro país abre nuevos interrogantes y disyuntivas sobre un posible acercamiento al gigante oriental. Esto se debe a su diferencia fundamental en cuanto a los medios que China implementa en comparación con las viejas potencias occidentales, lo que podría acarrear riesgos en diferentes planos y esferas en el tablero internacional.




